sábado, 5 de septiembre de 2009

Y la lluvia...

Qué sabado mas espantoso!
la lluvia, que adoro los días hábiles (entiéndase lunes a viernes), el fin de semana se transforma en algo fatal. Odio ver en el pronóstico que va a llover el sábado!
Cuando llueve en mitad de la semana, es genial, porque me encanta llegar mojado al trabajo, la vida sigue igual, pero con agua... Ahora, nadie quiere hacer nada y aquí estoy, un horrible sábado a media tarde,acostado, con mi PC en la cama, la tele encendida en un canal infantil, una cajetilla de cigarrillos y mi eterna cocacola. ¿Amigos?, naa, Paula en la universidad, Gabriel trabajando, los otros ni mencionarlos, todos con sus familias esperando la noche, para acostarse. ¿Qué hacen de divertido estos cretinos, piedad?...
Hace un rato fui al supermercado, ojo, al supermercado a comprar los cigarrillos... podría haberlos comprado en el mini, a la vuelta. Pero me estaban saliendo escaras de tanto estar encerrado, así que tomé mi auto y salí...
En el supermercado me encontré con un par de amigos, del trabajo, paseando junto a su bebita, se detuvieron a saludarme y punto. Punto.
Volví a mi jaula. He llamado a todos mis amigos hoy, tal vez así espero que se den cuenta que necesito a alguien.
Solo queda esperar la noche y ver qué panorama aparece...

Paula y Gabriel

Son amigos míos desde el colegio. Ella desde la primaria y él desde la secundaria.
Como mencionaba anteriormente, son dos polos opuestos.

Me voy a enfocar directamente en Paula por un instante y su descripción:

Paula es linda. Paula es la mejor representación de femineidad que conozco. Es tan "todo terreno" que, sin perder su prestancia, estilo, etc., es capaz de cambiar una rueda de su autito sin necesitar un hombre, o de saltar el muro de su casa cuando deja las llaves dentro.
Come de todo, no hace dietas y si sube un kilo o lo baja, le da lo mismo.
Si tiene que decir groserías lo hace, y si tiene que ser una dama otra vez, lo logra sin esfuerzo.
Es la mujer perfecta para casarse y tener la bella familia con que todos hemos soñado alguna vez. ¿El problema?. Los problemas, mejor...
Son dos: el primero es que tiene novio, pero eso es lo de menos considerando el otro problema.
El segundo, es que no pretende formar una familia.
Dice que prefiere ser soltera de por vida y utilizar la fecundación in vitro.
¡Nada puede ser perfecto!

Hablemos de Gabriel:
Gabriel, mi primera alma gemela. Con él, todo ha sido extraño, desde el conocernos hasta el seguir siendo amigos aún, diez años después. Recuerdo que, estudiando yo de interno en 1999 llegó un compañero nuevo a la clase. Ya, típico alumno nuevo, llama la atención en silencio. No me preocupé. Habló y resultó ser un éxito, el miserable.
MIS amigos lo encontraron genial y se dedicaron toda la tarde a preguntarle idioteces. Brutos.
Pasaron 2 semanas atroces y ya no soportaba más al apestoso Gabriel, con su afán de meterse en todo lo que no le importaba, además él era bueno para el fútbol, cosa que yo jamás pude lograr, así que terminó por quedarse con todos mis amigos. Ladrón indecente.
Un día, la cosa detonó, y terminamos trenzados a golpes en uno de los dormitorios, a la hora del almuerzo. Lamentablemente, llegó el inspector del colegio (más adelante voy a contar algunas historias de ese señor) y sin previo aviso nos separó y nos mandó a limpiar la biblioteca, completa. Dos de la tarde y a ese ritmo íbamos a terminar cerca de las Dos de la mañana. No, no podría permanecer tanto rato sin pronunciar palabra. Así que, de a poco, pidiendo primero una escoba o una pala, empezamos a entablar una conversación. A las siete de la tarde fue el inspector y nos encontró felices conversando y con la biblioteca sin ningún avance en la limpieza. Gran tipo el inspector. Gabriel es hoy mi mejor amigo, a pesar de que hace un año que no nos vemos, hablamos muy poco por teléfono o por internet. Me basta saber que está bien, y a él también. Cada vez que nos reunimos confirmamos que seguimos siendo los mejores amigos del mundo.

Mis bellas horas de ocio

Cuando llego a casa después de un largo pero genial día de trabajo, luego de comer algo, muy rápido y encender mi primer cigarrillo del día, procedo a conectar mi laptop a internet y revisar mi facebook. Después conecto el messenger y salgo un rato. Amo llegar después de un par de horas de conversación callejera con mis "amigos" y observar que el computador está lleno de ventanitas del MSN pidiendo a gritos algo de mi atención. Me siento importante a veces.

Muy a menudo me reuno con Paula, una gran amiga que me provoca los peores sentimientos encontrados, pues es la única de todo el círculo de amigos que me hace hablar en serio, al mismo tiempo que logra que vea yo mismo la parte más depresiva y estresada de mí, al exponerme la suya. No es que ella sea una especie de emo-girl ni nada. Al contrario. Sin embargo, siempre está en desacuerdo con alguna cosa, y siempre, siempre tiene algo que reclamar. Así y todo, la adoro y creo que he estado enamorado de ella por estos 12 años que llevamos siendo amigos. Si no fuera porque tiene novio...

Otras veces me reuno con Gabriel, una de mis tantas almas gemelas. Un día este tipo me ha dicho algo como "la gente como tú se junta con gente como tú". En principio, obvio que no entendí, pero ahora que lo conozco más y me identifico con él, y con todas mis almas gemelas sé a lo que se refiere. Inevitablemente, y sean hombres o mujeres, me provocan una cierta atracción electromagnética, las personas que por su familia y sus amigos serios son considerados especiales. No es una atracción física, obvio, es algo psicológico, o que se yo.
Por lo mismo, así como inevitablemente tengo muchos amigos con esa característica de no tomar nada en serio y ser espontáneos, también tengo varias amigas iguales, con las cuales no podría pasar nada más que una bella amistad: Sería como casarte contigo mismo...
Volvamos a Gabriel, lo conozco hace 10 años.
Debo reconocer que al principio me pateaba la guata, porque apareció en el grupo y causó que todos se olvidaran de mí y le prestaran atención a él. Después cuando lo conocí realmente, en una circunstancia bastante poco común, como todo en mi vida, se transformó en mi mejor amigo. Y aún lo sigue siendo...

Que difícil...

Bueno... A quienes no me conocen, dudo que alguien lo haga, mi nombre es Gastón Ismael, sí, Ismael es mi apellido. Vivo en alguna ciudad tercermundista de Latinoamérica, a pesar de que he nacido en alguna ciudad perdida de Europa. Casualidades del destino, casi se podría decir que fue un capricho haber nacido allá, el primer capricho de mi existencia.
Bueno, aclaro también que soy uno de esos solteros a los que se nos ha llamado amorosamente miembros de la "generación boomerang" esos que después de 5 años de vivir independientemente, terminan regresando al solar paterno, porque el estrés de la vida cotidiana no te permitió otra cosa.
Además de la soltería.
Tengo mi profesión, mi trabajo, mi automóvil, mi familia, mis amigos que, contrariamente a lo que leía por ahí en otro blog, sé que están todos los días ahí. Pero cuando los necesite no estarán, siemplemente porque YO no los voy a llamar. Esos típicos amigos que después que te pasan las cosas, cuando se enteran te tratan como a un niño chico y te dicen "Por qué no me avisaste?" u otra que es más común "Deberías haber llamado". Y uno espera que se den cuenta solos.
No, no es su culpa. Cada uno tiene sus cosas importantes que hacer, y preocuparse del amigo en algún apuro económico o depresivo no entra en sus parámetros. Ni siquiera está considerado como algo posible.
Igual, los quiero a todos y los hago reir constantemente con mis idioteces.

Finalmente, mi vida es una sucesión de acontecimientos imbéciles, uno tras otro. Y me gusta que sea así.